{"id":594,"date":"2026-08-23T17:58:24","date_gmt":"2026-08-23T15:58:24","guid":{"rendered":"https:\/\/homo-viator.com\/?p=594"},"modified":"2026-08-27T16:30:15","modified_gmt":"2026-08-27T14:30:15","slug":"panoramica-de-sevilla-nostalgia-de-indias-y-aroma-de-jazmines","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/2026\/08\/23\/panoramica-de-sevilla-nostalgia-de-indias-y-aroma-de-jazmines\/","title":{"rendered":"Panor\u00e1mica de Sevilla: nostalgia de Indias y aroma de jazmines"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo un tiempo en el que los libros de viajes los escrib\u00edan los poetas, en el que las leyendas las contaban los cuentacuentos y en el que los mapas los pintaban los pintores. Esa fue la Edad de Oro de los mapamundis. Desde la Casa de la Contrataci\u00f3n de Sevilla hasta el atlas de Ortelius en Amberes. Las fantas\u00edas se desvanecieron ante las certezas y los cart\u00f3grafos hicieron de su oficio una ciencia. Y, entre compases y colores, la elevaron a arte: embellecieron mapas y esferas con maravillas geogr\u00e1ficas e ilustraciones seductoras. Acababa de nacer la poes\u00eda irisada de los mapas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los descubrimientos en el Nuevo Mundo avivaron la ilusi\u00f3n hispana por el \u00a1Plus ultra! En pleno nacimiento del mercado de mapas, el alem\u00e1n Georg Braun realiz\u00f3 con su equipo la empresa editorial del <em>Civitates Orbis Terrarum<\/em>. Seis tomos de panoramas de ciudades del planeta que, publicados entre 1572 y 1617, ser\u00e1n la colecci\u00f3n de vistas urbanas m\u00e1s famosa de la historia. Medio siglo despu\u00e9s, escribimos estas humildes <em>Panor\u00e1micas. Un viaje por las ciudades del Orbe Terrestre<\/em> para mirar con ojos actuales esas vistas urbanas. Para ello hemos seleccionado 38 capitales siguiendo los criterios del <em>Civitates<\/em> y comparando su evoluci\u00f3n hasta el presente. A pesar de sus arrugas urbanas por la ferocidad de la historia. Pese a las restauraciones de los cirujanos pl\u00e1sticos del poder que son los gobernantes. Para muestra baste este bot\u00f3n de Sevilla, cagado de nostalgia de Indias y aromado de jazmines:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abMi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero\u00bb cantaba Antonio Machado en el poema <em>Retrato<\/em> a su para\u00edso perdido entre juegos tiernos y fragancias floridas. \u00abMi infancia son recuerdos de It\u00e1lica famosa cuna de emperadores\u00bb, evocaba la propia Sevilla sus ilustres or\u00edgenes como capital de Hispania hasta encarnarse en la Nueva Roma del Renacimiento. Entre medias, salimos del jard\u00edn de las Hesp\u00e9rides plantado de naranjos hasta la taifa almohade de al-\u00c1ndalus reconquistada por Fernando III el Santo y, tras el descubrimiento de Am\u00e9rica, nos asomamos a la puerta para embarcarse rumbo a la tierra prometida del Nuevo Mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mejor mirador de Sevilla es la Giralda: la veleta que proclama a los cuatro vientos la grandeza de H\u00edspalis. Desde su campanario, el Licenciado Desenga\u00f1o, en la s\u00e1tira <em>Anteojos de mejor vista<\/em> (1625) de Rodrigo Fern\u00e1ndez, mostraba a sus amigos \u00abcultibravos\u00bb c\u00f3mo Don Dinero iba ganando el pulso a Do\u00f1a Honra, pues: \u00abhoy uno puede ordenarse de su se\u00f1or a t\u00edtulo de su dinero\u00bb. Y siguiendo su ejemplo, el <em>Diablo Cojuelo<\/em> (1641) de V\u00e9lez de Guevara, cuya entrada en Sevilla hizo a trav\u00e9s de \u00abun jard\u00edn terrenal plantado de jazmines\u00bb, se\u00f1alaba a su compa\u00f1ero de aventuras las galas hispalenses que son las mismas que ahora contemplamos. Los edificios principales de la Giralda, la Torre del Oro, la Casa de la Contrataci\u00f3n, los Alc\u00e1zares y el palacio de los Adelantados o Casa de Pilatos, en cuya fachada lucen las cruces de Jerusal\u00e9n labradas tras la peregrinaci\u00f3n del Marqu\u00e9s de Tarifa a Tierra Santa. Sin embargo, a vista de p\u00e1jaro desde los cielos, el demonio tullido tambi\u00e9n se dio cuenta de la fuga de los metales preciosos al extranjero: \u00abpopulosa ciudad \u2014lamenta\u2014, que reparte a todas las provincias del mundo la sustancia de lo que traga a las Indias en plata y oro, y que es avestruz de Europa, pues digiere estos generosos metales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De aquel tiempo nos llegan los ecos de su doble cara: las luces del pa\u00eds de Jauja y las sombras de la corte de los Milagros: \u00abun microcosmos de oro y barro\u00bb, como la llam\u00f3 Carlos Mart\u00ednez Shaw. Qued\u00e9monos con las escenas de su teatro barroco cuando procesionan pasos y capirotes en Semana Santa, desfilan figuras coloridas y suenan campanas desatadas en el Corpus, revolotean jinetes y mantones de Manila durante la Feria de Abril y, desde los honestos a los p\u00edcaros, nunca faltan los requiebros de muchachas por el paseo del Arenal. La herencia de ese Siglo de Oro nos permite cruzarnos por las calles con los tipos populares que pintara Diego Vel\u00e1zquez, reconocer en las caras los ni\u00f1os mendigos y los \u00e1ngeles traviesos de Murillo, ver a Don Juan galantear a do\u00f1a In\u00e9s en el barrio de Santa Cruz y fijar las pupilas en las pupilas azules de las enamoradas de B\u00e9cquer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciudad ba\u00f1ada por el Guadalquivir ignoraba que la tiran\u00eda del tiempo la exiliar\u00eda del oc\u00e9ano por el escaso calado del r\u00edo para los buques que sucedieron a los galeones de la flota de Indias. Un retiro a puerto seco que no la impedir\u00e1 ser el faro que ilumin\u00f3 al mundo durante Exposici\u00f3n Iberoamericana de 1929 y la Exposici\u00f3n Universal de 1992. Cuando la <em>Alabanza a Espa\u00f1a<\/em> de San Isidoro se hizo alabanza de la cabeza de una Andaluc\u00eda moderna y cosmopolita que siempre huele a especias y azahares. Nuestra Sevilla son los mismos recuerdos de Lope de Vega que, melanc\u00f3lico de amor\u00edos juveniles, cantaba en la comedia <em>Amar, servir y esperar<\/em> (1635):<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">\u00abVienen de Sanl\u00facar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">rompiendo el agua a la Torre del Oro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">barcos de plata&#8230;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Barcos enramados van a Triana;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">el primero de todos me lleva el alma\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery aligncenter has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"701\" height=\"511\" data-id=\"597\" src=\"https:\/\/homo-viator.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Homo-Viator.-PGM.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-597\" srcset=\"https:\/\/homo-viator.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Homo-Viator.-PGM.jpg 701w, https:\/\/homo-viator.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Homo-Viator.-PGM-300x219.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 701px) 100vw, 701px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">  <em>Vista de Sevilla en el Civitates Orbis Terrarrum. Colecci\u00f3n particular. PGM.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hubo un tiempo en el que los libros de viajes los escrib\u00edan los poetas, en el que las leyendas las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16,"featured_media":592,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[5,6,7],"tags":[],"class_list":["post-594","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cartografias","category-ficciones","category-viajeseneltiempo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/594","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=594"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":608,"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/594\/revisions\/608"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/homo-viator.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}