I.
Quiero trazar el mapa de tus adoquines con mis talones,
beberme tus vinos, guardarte dentro de la tripa,
que me abraces con tu septiembre mojado,
y que me guardes bajo las entrañas del Vitosha,
hasta que la nieve me borre las canas.
II.
Te huelo.
Pegada a mi piel:
cemento y bruma,
bocas de alcantarilla,
cigarrillos y café turco.
Tus sabores sobre mis labios,
mis oídos llenos de tus tranvías y campanas.
III.
Hasta luego.
довиждане.
IV.
Te conocía de oído,
Un ronroneo en celulosa,
hoy te me cuelas entre las pestañas,
fiera mansa, dulce Sofía.
*Dovijdane significa «hasta luego» en búlgaro.

